martes, 9 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
Palabras a Pablo Flández Mena de Pelusa de van de Maele
“Le conocí una tarde en una sala de la Facultad de Bellas Artes, el profesor Ricardo Mendoza, me había invitado como alumna libre.
Ahí estaba serio, concentrado. No dejaba escapar detalle. Hilaba calmadamente cada gesto, de la modelo. Terminada la clase, miré su pintura. Estaba plena de colorido, la pincelada certera. ¿Cómo te llamas?, pregunté. Pablo, -respondió- con esa humildad que lo caracterizaba.
Nos hicimos amigos. Solía llegar a mi casa, no importando la hora, con otros pintores, ahí estaba, con su hermosa sonrisa. Prendía yo, la chimenea mientras se corrían los sillones y comenzábamos a pintar y pintar...
¿Cómo encuentras este cuadro, le preguntaba. Horrible, -respondía- no lo expongas...era mi cable a tierra.
En una ocasión debía montar la Exposición de los 125 Años de la Colonización Alemana, en Frutillar.
Fui a casa de Pablo. Me atendió Gilda, su esposa. ¿Podrías prestarme tu marido por una semana? – le pregunté. Llévatelo, me respondió.
Ese día, con mi marido esperando en la camioneta, nos raptamos a Pablo.
En ningún momento preguntó a donde lo llevábamos...
El Alcalde, don Rubén Münzenmeyer, nos dejo en unas cabañas, para nuestra estadía. A las 8 de la mañana, nos recogía una camioneta, para llevarnos a nuestro lugar de trabajo. El primer día era tan ardua la tarea, que nos olvidamos de comer...
Pablo estaba feliz Los objetos antes de tomarlos, ya nos hablaban, emocionándonos. Quise contar esta anécdota porque Pablo, durante una semana trabajó en forma increíble. La exposición fue un éxito, gracias a él.
Tuve la posibilidad de pintarlo.
De pie, un brazo afirmado en un sillón, la cabeza un poco inclinada, su rostro, bello, con esos ojos serenos. Era todo tan armonioso en él, tan diáfano, que temía “quebrar ese momento...”
Tomé los grises prestados al cielo valdiviano, que él tanto amaba, para poder plasmar su Valdivia, así, su pelo, su camisa todo, llevaba el sello, suave, de su entorno...
Soy yo -me dijo- al mirar su pintura. ¿Cómo me pintaste así? añadió. Porque tú no te das cuenta, pero donde vas, dejas algo limpio, rompes esquemas. Estabas sereno, de pie, como si tu andar por la vida fuese tenue, por no molestar a los demás, Pablo...
Se llevo el cuadro. El, que era un maestro, sólo que lo aceptara, ya era un honor.
Vaya desde aquí, mi más sentido pésame para su abnegada esposa Gilda, sus hijos y su señora madre. La comunidad valdiviana está de duelo, pero llevará siempre, anidado en el corazón a un joven pintor que supo conquistar el éxito, con su talento, y que, como los grandes hombres, comulgó con la bondad.
¡Gracias Pablo, te seguiremos queriendo...!
Ahí estaba serio, concentrado. No dejaba escapar detalle. Hilaba calmadamente cada gesto, de la modelo. Terminada la clase, miré su pintura. Estaba plena de colorido, la pincelada certera. ¿Cómo te llamas?, pregunté. Pablo, -respondió- con esa humildad que lo caracterizaba.
Nos hicimos amigos. Solía llegar a mi casa, no importando la hora, con otros pintores, ahí estaba, con su hermosa sonrisa. Prendía yo, la chimenea mientras se corrían los sillones y comenzábamos a pintar y pintar...
¿Cómo encuentras este cuadro, le preguntaba. Horrible, -respondía- no lo expongas...era mi cable a tierra.
En una ocasión debía montar la Exposición de los 125 Años de la Colonización Alemana, en Frutillar.
Fui a casa de Pablo. Me atendió Gilda, su esposa. ¿Podrías prestarme tu marido por una semana? – le pregunté. Llévatelo, me respondió.
Ese día, con mi marido esperando en la camioneta, nos raptamos a Pablo.
En ningún momento preguntó a donde lo llevábamos...
El Alcalde, don Rubén Münzenmeyer, nos dejo en unas cabañas, para nuestra estadía. A las 8 de la mañana, nos recogía una camioneta, para llevarnos a nuestro lugar de trabajo. El primer día era tan ardua la tarea, que nos olvidamos de comer...
Pablo estaba feliz Los objetos antes de tomarlos, ya nos hablaban, emocionándonos. Quise contar esta anécdota porque Pablo, durante una semana trabajó en forma increíble. La exposición fue un éxito, gracias a él.
Tuve la posibilidad de pintarlo.
De pie, un brazo afirmado en un sillón, la cabeza un poco inclinada, su rostro, bello, con esos ojos serenos. Era todo tan armonioso en él, tan diáfano, que temía “quebrar ese momento...”
Tomé los grises prestados al cielo valdiviano, que él tanto amaba, para poder plasmar su Valdivia, así, su pelo, su camisa todo, llevaba el sello, suave, de su entorno...
Soy yo -me dijo- al mirar su pintura. ¿Cómo me pintaste así? añadió. Porque tú no te das cuenta, pero donde vas, dejas algo limpio, rompes esquemas. Estabas sereno, de pie, como si tu andar por la vida fuese tenue, por no molestar a los demás, Pablo...
Se llevo el cuadro. El, que era un maestro, sólo que lo aceptara, ya era un honor.
Vaya desde aquí, mi más sentido pésame para su abnegada esposa Gilda, sus hijos y su señora madre. La comunidad valdiviana está de duelo, pero llevará siempre, anidado en el corazón a un joven pintor que supo conquistar el éxito, con su talento, y que, como los grandes hombres, comulgó con la bondad.
¡Gracias Pablo, te seguiremos queriendo...!
domingo, 31 de mayo de 2009
Profesor-Antropólogo Pedro Inalaf Manquel
Premio del Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos, 2009

En el marco de la celebración del Día del Patrimonio Nacional, la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales de la Región de Los Ríos, ha distinguido al destacado investigador Pedro Inalaf Manquel -Profesor y Antropólogo, Magíster en Educación, especialista en investigación folklórica, docente titular de la Escuela Nacional de Folklore de Concepción y del Centro de Estudios Sociales y Folklóricos de Chile, Director de la Corporación Cultural Municipal de Valdivia, Creador y Director del Archivo Organológico de la Cultura Mapuche de Valdivia -con el Premio del Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos 2009.
Este homenaje, que destaca a una persona por su aporte a la expresión patrimonial, considerando la riqueza cultural de nuestro territorio, ha sido concedido y recibido en justicia, por el alto mérito del Profesor Inalaf, fruto de un trabajo silencioso, ajeno a cualquier afán pecuniario, que da cuenta de nobles valores, diáfano compromiso, junto a una vasta trayectoria y consagración hacia la valoración y enriquecimiento de nuestro patrimonio tradicional.
Mosaico Agrupación Cultural felicita a nuestro distinguido colaborador y agradece su siempre gentil deferencia hacia esta agrupación.
Hilda Gallegos-Bertuline
Mosaico Agrupación Cultural
Mayo 2009
Palabras pronunciadas por el señor Pedro Inalaf, con ocasión de recibir el Premio del Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos 2009.
Es mi deseo, de manera muy sentida, agradecer a las autoridades por esta iniciativa, que busca preservar, enriquecer y difundir nuestro patrimonio; asimismo proteger la diversidad y pluralidad en el ámbito regional, integrando a toda la comunidad en el reconocimiento del valor de nuestra memoria histórica, tradiciones y expresiones patrimoniales; es decir, en aquellos bienes que son la expresión o el testimonio de la creación humana y que tiene especial relevancia en relación con la arqueología, la historia, la literatura, la educación, el arte, la ciencia; o sea, la cultura en general; por supuesto, incluyendo las características biofísicas de un sitio, región o país.
Del mismo modo, expresar públicamente mi intensión de compartir este reconocimiento con mis colegas creadores y gestores culturales, ¿y por qué no, de manera principal con los emergentes? Y más aún, con aquellos que no han caído en el “despotismo ilustrado” o “en comercialización del arte”; es decir, aquellos que viven el asombro de una tarde de otoño, haciendo surgir después del baile de una loca tortera, un hermoso diseño textil. O el que con sus manos encallecidas, por el rudo quehacer cotidiano, lanza para todos, al caer la oración, los dulces trinos de una guitarra traspuesta. Del mismo modo, con la dama de allá arriba o de allá abajo, que con sus “secretillos” elabora los sabrosos platos heredados de generación en generación: con gusto y aroma a gente.
En suma, a todos aquellos que poco a poco avanzan en su interior, allí donde al hombre le acontece su sentir, su comprender: solitario o en comunidad. Donde emerge un sentir que los evidencia existentes; un imaginar que los confirma vitales; un creer que los ratifica como trascendentes, no más, ni menos que los hombres de otros continentes. Personas que sienten el imperativo de asumir su identidad, no como una calamidad, sino como una maravilla. Quienes leen y construyen la verdadera historia en las expresiones del lenguaje, de la pintura, música, danza, ritos, mitos, etc.
Nuestro patrimonio tradicional: folklórico y/o autóctono nos invita a reconocernos en el balbuceo de sus expresiones afinadas por la itinerancia de mil generaciones; allí donde se revela nuestra humanidad mestiza.
Chile, desde una perspectiva antropológica es identificada como multicultural; ello implica, en primer lugar, fijarnos donde van nuestros pies (siempre se dice que deben estar bien puestos en la tierra) pero, tal vez lo sea o tal vez no; de lo contrario, nos daríamos cuenta que nuestro lugar momentáneo es “Inalafquén”, es decir, suelo junto al mar; o que venimos de “Mafl”, palabra castellanizada como Máfil, que significa “sector abrazados por ríos”. Que alguna vez visitamos “Punucapa” donde las leguminosas son grandes y granadas o “Panguipulli” espíritu de león.
Queda mucho por hacer, tenemos mucha responsabilidad por delante.
Agradezco a la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales de la Región de los Ríos, por la distinción hacia mi persona; que es hacia todos nosotros. Esperemos en las bondades del Divino Hacedor, para que nos permita continuar desarrollando lo que nos corresponde en nuestra we ayun leufu Mapu (la nueva y querida Región de Los Ríos).
Fey kay ulmen, lamngen, peñi, puwueni, kom puche
Inché ayú klén, tayín ngtrán kalén. Inché mañún klén, tfachi kzamu.
Mañutu afin kom puche Comisión Asesora de Monumentos Nacionales ka leufu mapu
Amuleay zoy kaké antu, ñi zoy kemeche feleam
Tfachi puche, witrami tfachi kimún
Peuma ngén Gnechén, kelluamú Gnenchén
Kmé tripayal tfachi zungú
Feikamtén, fey kay.
En el marco de la celebración del Día del Patrimonio Nacional, la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales de la Región de Los Ríos, ha distinguido al destacado investigador Pedro Inalaf Manquel -Profesor y Antropólogo, Magíster en Educación, especialista en investigación folklórica, docente titular de la Escuela Nacional de Folklore de Concepción y del Centro de Estudios Sociales y Folklóricos de Chile, Director de la Corporación Cultural Municipal de Valdivia, Creador y Director del Archivo Organológico de la Cultura Mapuche de Valdivia -con el Premio del Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos 2009.
Este homenaje, que destaca a una persona por su aporte a la expresión patrimonial, considerando la riqueza cultural de nuestro territorio, ha sido concedido y recibido en justicia, por el alto mérito del Profesor Inalaf, fruto de un trabajo silencioso, ajeno a cualquier afán pecuniario, que da cuenta de nobles valores, diáfano compromiso, junto a una vasta trayectoria y consagración hacia la valoración y enriquecimiento de nuestro patrimonio tradicional.
Mosaico Agrupación Cultural felicita a nuestro distinguido colaborador y agradece su siempre gentil deferencia hacia esta agrupación.
Hilda Gallegos-Bertuline
Mosaico Agrupación Cultural
Mayo 2009
Palabras pronunciadas por el señor Pedro Inalaf, con ocasión de recibir el Premio del Patrimonio Cultural de la Región de Los Ríos 2009.
Es mi deseo, de manera muy sentida, agradecer a las autoridades por esta iniciativa, que busca preservar, enriquecer y difundir nuestro patrimonio; asimismo proteger la diversidad y pluralidad en el ámbito regional, integrando a toda la comunidad en el reconocimiento del valor de nuestra memoria histórica, tradiciones y expresiones patrimoniales; es decir, en aquellos bienes que son la expresión o el testimonio de la creación humana y que tiene especial relevancia en relación con la arqueología, la historia, la literatura, la educación, el arte, la ciencia; o sea, la cultura en general; por supuesto, incluyendo las características biofísicas de un sitio, región o país.
Del mismo modo, expresar públicamente mi intensión de compartir este reconocimiento con mis colegas creadores y gestores culturales, ¿y por qué no, de manera principal con los emergentes? Y más aún, con aquellos que no han caído en el “despotismo ilustrado” o “en comercialización del arte”; es decir, aquellos que viven el asombro de una tarde de otoño, haciendo surgir después del baile de una loca tortera, un hermoso diseño textil. O el que con sus manos encallecidas, por el rudo quehacer cotidiano, lanza para todos, al caer la oración, los dulces trinos de una guitarra traspuesta. Del mismo modo, con la dama de allá arriba o de allá abajo, que con sus “secretillos” elabora los sabrosos platos heredados de generación en generación: con gusto y aroma a gente.
En suma, a todos aquellos que poco a poco avanzan en su interior, allí donde al hombre le acontece su sentir, su comprender: solitario o en comunidad. Donde emerge un sentir que los evidencia existentes; un imaginar que los confirma vitales; un creer que los ratifica como trascendentes, no más, ni menos que los hombres de otros continentes. Personas que sienten el imperativo de asumir su identidad, no como una calamidad, sino como una maravilla. Quienes leen y construyen la verdadera historia en las expresiones del lenguaje, de la pintura, música, danza, ritos, mitos, etc.
Nuestro patrimonio tradicional: folklórico y/o autóctono nos invita a reconocernos en el balbuceo de sus expresiones afinadas por la itinerancia de mil generaciones; allí donde se revela nuestra humanidad mestiza.
Chile, desde una perspectiva antropológica es identificada como multicultural; ello implica, en primer lugar, fijarnos donde van nuestros pies (siempre se dice que deben estar bien puestos en la tierra) pero, tal vez lo sea o tal vez no; de lo contrario, nos daríamos cuenta que nuestro lugar momentáneo es “Inalafquén”, es decir, suelo junto al mar; o que venimos de “Mafl”, palabra castellanizada como Máfil, que significa “sector abrazados por ríos”. Que alguna vez visitamos “Punucapa” donde las leguminosas son grandes y granadas o “Panguipulli” espíritu de león.
Queda mucho por hacer, tenemos mucha responsabilidad por delante.
Agradezco a la Comisión Asesora de Monumentos Nacionales de la Región de los Ríos, por la distinción hacia mi persona; que es hacia todos nosotros. Esperemos en las bondades del Divino Hacedor, para que nos permita continuar desarrollando lo que nos corresponde en nuestra we ayun leufu Mapu (la nueva y querida Región de Los Ríos).
Fey kay ulmen, lamngen, peñi, puwueni, kom puche
Inché ayú klén, tayín ngtrán kalén. Inché mañún klén, tfachi kzamu.
Mañutu afin kom puche Comisión Asesora de Monumentos Nacionales ka leufu mapu
Amuleay zoy kaké antu, ñi zoy kemeche feleam
Tfachi puche, witrami tfachi kimún
Peuma ngén Gnechén, kelluamú Gnenchén
Kmé tripayal tfachi zungú
Feikamtén, fey kay.
Pablo Flández Mena
Profesor de Artes Plásticas / Artista Visual
Premio Municipal de Arte Valdivia 2008
Director de la Corporación Cultural Municipal
Presidente de la Asociación de Pintores de Valdivia APEC

Primer Premio Concurso Valdivia y su Río - 1984
Óleo sobre tela 108 x 91
Pablo Flández Mena
Con tristeza Mosaico Agrupación Cultural ha recibido la noticia de la partida del estimado Profesor del Artes Plásticas y Artista Visual Pablo Flández Mena.
Un artista valdiviano querido y reconocido por su maravillosa calidad humana, mostrada en la sencillez, en la amistad, en el decidido apoyo a la plástica local, donde asumió un rol protagónico en el quehacer gremial en virtud de buscar espacio y reconocimiento para sus compañeros creadores. Y ciertamente, por su valioso talento artístico que lo llevó a mostrar su arte fuera de nuestra frontera local y nacional.
Su nombre está grabado en el corazón de Valdivia por su dinámica participación en diversas actividades culturales que identifican la ciudad, como ejemplo, me permito señalar dos de ellas: el Concurso Valdivia y su Río, donde el año 1984 fue distinguido con el Primer Premio y el Salón de Otoño, del cual es uno de sus gestores y participante a la vez, evento que año a año se ha consolidado y que abriga su ideal: un espacio que da cabida a exponentes con distintos grados de experticia en una muestra colectiva. Y está grabado además, porque el año 2008 recibió el Premio Municipal de Arte, distinción que sus pares y ciudadanía acogió complacida. También Valdivia y su río grabaron el corazón de Pablo, como se aprecia en este poema de su autoría
Valdivia
Aquí voy
Sobre frágiles lomajes azules
Que se agitan
Entre humo y neblina
Trayendo barcos y casas
Que reflejan
El espejo de nuestra niñez
Nuestro homenaje a la memoria de Pablo -de acuerdo a su voluntad señalada por sus cercanos- será recordarlo con alegría. Por ello, dejo aquí una imagen capturada ayer en un momento dedicado a su recuerdo, cuando alguien dijo: Pablo ya está pintando los cielos de espléndidos colores.
Hilda Gallegos-Bertuline
Mosaico Agrupación Cultural
Mayo 2009
Premio Municipal de Arte Valdivia 2008
Director de la Corporación Cultural Municipal
Presidente de la Asociación de Pintores de Valdivia APEC

Primer Premio Concurso Valdivia y su Río - 1984
Óleo sobre tela 108 x 91
Pablo Flández Mena
Con tristeza Mosaico Agrupación Cultural ha recibido la noticia de la partida del estimado Profesor del Artes Plásticas y Artista Visual Pablo Flández Mena.
Un artista valdiviano querido y reconocido por su maravillosa calidad humana, mostrada en la sencillez, en la amistad, en el decidido apoyo a la plástica local, donde asumió un rol protagónico en el quehacer gremial en virtud de buscar espacio y reconocimiento para sus compañeros creadores. Y ciertamente, por su valioso talento artístico que lo llevó a mostrar su arte fuera de nuestra frontera local y nacional.
Su nombre está grabado en el corazón de Valdivia por su dinámica participación en diversas actividades culturales que identifican la ciudad, como ejemplo, me permito señalar dos de ellas: el Concurso Valdivia y su Río, donde el año 1984 fue distinguido con el Primer Premio y el Salón de Otoño, del cual es uno de sus gestores y participante a la vez, evento que año a año se ha consolidado y que abriga su ideal: un espacio que da cabida a exponentes con distintos grados de experticia en una muestra colectiva. Y está grabado además, porque el año 2008 recibió el Premio Municipal de Arte, distinción que sus pares y ciudadanía acogió complacida. También Valdivia y su río grabaron el corazón de Pablo, como se aprecia en este poema de su autoría
Valdivia
Aquí voy
Sobre frágiles lomajes azules
Que se agitan
Entre humo y neblina
Trayendo barcos y casas
Que reflejan
El espejo de nuestra niñez
Nuestro homenaje a la memoria de Pablo -de acuerdo a su voluntad señalada por sus cercanos- será recordarlo con alegría. Por ello, dejo aquí una imagen capturada ayer en un momento dedicado a su recuerdo, cuando alguien dijo:
Hilda Gallegos-Bertuline
Mosaico Agrupación Cultural
Mayo 2009
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